"No queríamos que el público llegara a una obra de teatro, sino a una fiesta, a un encuentro, a algo performático. Queríamos que viviera una experiencia distinta", confiesa Carolina Ferrer. Y ese primer objetivo se cumple desde que el espectador ingresa a la sala y recibe su número para la rifa que se llevará a cabo durante la función y se le anuncia que "no debe apagar su teléfono celular, puede hacer ruido con el papel del caramelo y puede sacar fotos cuando quiera".

Myrian Cardozo es una egocéntrica cantante de folklore que llega a Buenos Aires a presentar su primer disco de "grandes éxitos" para hacerse conocida. Llega con su asistente Evangelin y Las Golondrinas del Monte: dos instrumentistas que acompañan a la estrella en cada una de sus canciones. El repertorio va desde la zamba hasta la chacarera pasando por el rap y el hip hop. En esta especie de festival folklórico del subdesarrollo, el grupo canta y cuenta sobre las desventuras de su pueblo. En el intervalo invitan a los espectadores a subir al escenario para servirse un pancho, un vaso de vino y dialogar con los personajes hasta que arranca la segunda parte de esta cuasi peña.

Con mucha experiencia en el varieté, sus protagonistas saben adaptarse rápidamente a las diferentes situaciones y plantean una obra en constante mutación. "Es un espectáculo dinámico. Este formato teatral surgió gracias a lo que nosotras conocemos de nuestros lugares de origen, ya que la mayoría somos del interior", dice Clara, quien nació en Chajarí. Por su parte, Carolina es de José Mármol; Julieta, la única porteña, y Fiorella, chilena -"pero muy de la periferia", enseguida aclara-. "Muchas de las situaciones de la obra nos sucedieron en la vida real en nuestras ciudades."

La búsqueda creativa al momento de los primeros ensayos partió de las melodías que propuso Clara desde su guitarra. "A partir de ahí entre todas pensamos una letra para esa música y después vimos cómo convenía intervenir físicamente esa canción y nos largamos a improvisar. Igualmente nuestra idea era que cada una probara lo que quisiera desde un lugar muy impune en esa primera instancia de ensayos."

Con mucha experiencia en el varieté, sus protagonistas saben adaptarse rápidamente a las diferentes situaciones y plantean una obra en constante mutación. "Es un espectáculo dinámico. Este formato teatral surgió gracias a lo que nosotras conocemos de nuestros lugares de origen, ya que la mayoría somos del interior", dice Clara, quien nació en Chajarí. Por su parte, Carolina es de José Mármol; Julieta, la única porteña, y Fiorella, chilena -"pero muy de la periferia", enseguida aclara-. "Muchas de las situaciones de la obra nos sucedieron en la vida real en nuestras ciudades."

La búsqueda creativa al momento de los primeros ensayos partió de las melodías que propuso Clara desde su guitarra. "A partir de ahí entre todas pensamos una letra para esa música y después vimos cómo convenía intervenir físicamente esa canción y nos largamos a improvisar. Igualmente nuestra idea era que cada una probara lo que quisiera desde un lugar muy impune en esa primera instancia de ensayos."

La obsesión por la perfección las incluye a las cuatro. "Es la necesidad de la excelencia. Queremos que la obra sea lo que nos imaginamos y no nos gusta conformarnos." Además se reconocen disciplinadas "dentro del caos necesario para la creatividad". Por eso se siguen reuniendo dos veces por semana para repasar algunas escenas y ponerse de acuerdo en cuestiones de producción, pero sobre todo "para comer una rica docena de facturas entre todas", revela una de ellas a carcajadas.

Después de dos temporadas en cartel, 2017 llegó con varias novedades: la incorporación de músicos invitados rotativos que en cada una de las funciones llegan para "serrucharle el piso a Myrian", Además, el lanzamiento del CD que incluye todas las canciones del espectáculo y que los espectadores pueden comprar a la salida, con un autógrafo de Myrian. Por estos días se presentarán en el FIT Cruz (Festival Internacional de Teatro de Santa Cruz), que se realiza en Bolivia. A su regreso, Las Ramponi ya comenzarán a definir lo que será su próximo desafío teatral. "Nos gustaría cambiar el formato para lo que viene. Tal vez investigar el rubro del falso documental y el rock en todas sus variantes, que es algo que nos gusta mucho a las cuatro, pero todavía no está muy definido. Nuestros espectáculos siempre van a estar atravesados por el humor", aclara Fiorella.